Le debo demasiado al tiempo detrás de cada cuadro, a las horas de estudio. Soy, en gran parte, lo que soy por la pintura. No puedo separarme de su olor intenso, ni de los pinceles manchados ni del extraño equilibrio que encuentro al pintar. Entonces, ocurre mágicamente el encuentro. Llegar a un espacio tan interior que hasta yo desconozco. Exprimir la única realidad posible y exponerla. Esa realidad es el encuentro de un artista con Dios Y esa es la historia que quiero, necesito y debo contar. Deseo que disfruten los cuadros tanto como yo al pintarlos. 

This site was designed with the
.com
website builder. Create your website today.
Start Now